
Mientras (te) espero
Si todo está escrito, ¿por qué te impacientas? Si lo tuyo es tuyo, ¿por que te angustias? Si en tu camino fuiste honesto, ¿a qué temes? Si luchas hasta el final, ¿qué más da la derrota? Si no tienes prisas, ¿por qué corres? Y, por qué en lugar de pensar en todo ello, no permites que todo empiece hoy (y... siempre) sencillamente... por el principio.
Mientras (te) espero he decidido no esperarte, pues, ya sabes, no se debe esperar a nada ni a nadie. Mientras te busco he entendido que quizás nunca te encuentre. Hay cosas, y estrellas, que simplemente... aparecen. Mientras te pienso he pensado no pensar más en “esto”. Y así, mientras no te esperaba, ni te buscaba, ni te pensaba... Así y sólo así... un día cualquiera... apareciste.
(P.D.: Escrito de noche, sobre el Atlántico, de regreso a “casa”, deseando que “tu” verdad no sea mentira; pensando en que “tu” mentira quizás acabe siendo verdad).
Santigo Tejedor
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